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Hogar temporal

Unas semanas
cambian todo.

Un hogar temporal acoge a un animal mientras se recupera de algo o mientras aparece su familia definitiva. Suelen ser entre tres semanas y tres meses. No necesitas experiencia, y tampoco una casa grande: un conejo, un cuy o un erizo caben en un departamento sin problema.

Quién pone qué

Pone la fundación

  • Alimento, heno y todo lo que coma.
  • Jaula o corral, bebedero y sustrato, si no los tienes.
  • Veterinario, remedios y traslados a los controles.
  • Un contacto directo del equipo, por si algo pasa a deshora.

Pones tú

  • Un rincón tranquilo de tu casa, separado de tus propios animales al principio.
  • Tiempo diario: limpiar, alimentar, dar remedios si los tiene.
  • Avisarnos cuando algo cambie —come menos, está decaído, se escapó—.
  • Devolverlo cuando llegue su familia. Es la parte difícil, y hay que saberlo desde el día uno.

Lo que casi nadie pregunta, y conviene saber

¿Y si me encariño?
Pasa, y es normal. Si al final quieres quedártelo, se conversa: tienes preferencia. Lo que no se puede es decidirlo el día que llega su familia.
¿Y si tengo otros animales?
Se puede, con cuidado. Las primeras dos semanas van separados, y te explicamos cómo hacer la presentación.
¿Y si me tengo que ir de viaje?
Avísanos con tiempo y lo movemos a otro hogar. No es un problema.

Postula

Quién eres
Dónde estaría
Qué podrías acoger

Marca las especies con las que te sentirías cómodo. Si no conoces alguna, mejor no la marques: te explicamos primero.

Si no lo tienes claro, déjalo en blanco y lo vemos juntos.

Cuéntanos un poco más

No hace falta experiencia previa. Te acompañamos.

Tus datos no se comparten con nadie fuera de la fundación.